lunes, 17 de diciembre de 2007

Articulo en Correo del sur sobre la historia de Fernando.


Sucre / CORREO DEL SUR

Una veintena de niños abandonados o provenientes de familias de escasos recursos viven en el Hogar Virgen de la Yedra, en la zona de Santo Domingo, a tres kilómetros de Sucre. Uno de ellos, Fernando Navarro, debido a su inteligencia reconocida por profesores y compañeros, fue becado para estudiar en una Universidad de Madrid (España), país donde se encuentra actualmente.Hace poco, el hogar Virgen de la Yedra fue remodelado. Pintaron la fachada y los interiores de diversos colores elegidos por los propios niños, gracias a algunas donaciones.Claudia Beatriz Salazar, una religiosa de la Orden de la Señora de la Consolación, trabaja en el Hogar Virgen de Yedra desde hace cuatro meses. Esta religiosa argentina se encuentra convencida de que en Bolivia y en Sucre hay necesidades básicas que deben ser atendidas.


ORDEN DE LA CONSOLACIÓN


La Orden de la Señora de la Consolación congrega a varones y mujeres. En Sucre, la actividad de los varones inició hace muy poco."Somos una fundación de origen español, pero las hermanas vinieron a América hace casi cien años y todas las hermanas que estamos aquí somos argentinas", destacó.El Hogar Virgen de la Yedra se creó en Sucre el año 2003, a iniciativa del padre Joaquín Sánchez. "Él conoció a Rodrigo y Pablito, unos niños que estudiaban en el hogar Tata San Juan de Dios; ellos, que tenían que ir al Hogar Sucre por su edad, le dijeron al padre Joaquín: ‘Ahora nos vas a abandonar’. El padre Joaquín se sintió muy tocado por esa frase y decidió crear un hogar para que esos niños puedan seguir siendo protegidos", recordó.Los pequeños que son cobijados en el Hogar Virgen de Yedra provienen del Tata San Juan de Dios, otros son entregados por el Servicio Departamental de Gestión Social (SEDEGES) porque son niños abandonados, que no tienen padres o que, teniéndolos, éstos no puedan hacerse cargo de ellos porque son de escasos recursos, tienen problemas con el alcohol o son minusválidos, entre otros factores."Ellos viven como en un hogar, juegan, tienen sus momentos libres, no queremos que parezca un internado, sino un hogar. Ahora están 20. Estamos estrechos, de 15 aumentamos a 20, por las necesidades. Ellos tienen edades de seis a 12 años", remarcó la religiosa.El SEDEGES solamente cubre los sueldos de la directora y la cocinera. El resto de los gastos corre por cuenta de las hermanas de la Orden de la Consolación y de gente laica y voluntaria de Sucre que se comprometió a colaborar. "Tenemos colaboración de las hermanas de nuestra orden que viven en España, que cancelan a cuatro profesores que colaboran a los niños de este hogar. Todos estos niños estudian en la Recoleta", remarcó.


DE LA VIRGEN DELA YEDRA A ESPAÑA


Cuando la historia recién comenzaba, Fernando Navarro, un muchacho que vivía en el Hogar Sucre fue invitado por el padre Joaquín Sánchez, a trabajar en el Virgen de la Yedra.Cuando los voluntarios españoles llegaron a Sucre lo conocieron y se conmovieron de su situación porque Fernando no tenía ningún familiar. Debido a sus aptitudes, le ofrecieron una beca a España y ahora vive en la casa de uno de los voluntarios que vino a Sucre y estudia en una universidad de Castellón.Fernando se fue a España a los 19 años después de salir bachiller en la Unidad Educativa La Recoleta. Ahora es uno de los mejores alumnos en la casa de estudios superiores de Castellón."Pero no es una cosa que se vaya a generalizar, ojalá que a todos les pudiéramos brindar becas similares, pero, bueno, eso depende de muchas circunstancias", aclaró.



OTROS PLANES Y TRABAJOS


La religiosa Claudia Beatriz Salazar explicó que la intención de su orden era crear otro hogar más, denominado Hogar Virgen de la Yedra II, que tuviese por objetivo recibir a los niños mayores de 12 años, pero no se pudo porque esa orden se hizo cargo del Hogar Sucre. "Deseamos —y ojalá que podamos— atender a los adolescentes, caso contrario, ellos tendrán que seguir en el Hogar Sucre", puntualizó.Las hermanas de la Consolación que trabajan en ese hogar tienen otras labores. Por ejemplo, una de ellas trabaja en el Hospital Cristo de las Américas, en tanto que la entrevistada, Claudia Beatriz Salazar, además de atender a los niños, se dedica a la labor pastoral y evangeliza en el barrio Santo Domingo."En esta zona no hay sacerdote, no hay misas, y, justo al lado de nuestro Hogar, están construyendo un gran centro de los mormones. Hay gente que no tiene formación y cae en promesas de regalos de otros grupos religiosos, por lo que es un desafío evangelizar en este barrio", finalizó.
















2 comentarios:

Marta dijo...

Burri a ver si dejas ya de decidir a quien suspendes y a quien no y nos cuentas como fué la historia verdadera.

Paula Valencia dijo...

Holaaa!!!Que currada te estas pegando Marta, eres una crack!!!Bien, queria matizar unos cuantos puntos de la historia real de Fernando, nuestro boliviano mas burrianero...Es verdad que la historia surgió de los volutarios castellonenses cuando vimos las aptitudes y carácter de fernando en Sucre nuestro primer año allí, pero el final feliz se lo debemos sin duda a la familia de Vicente...Sin ellos nada de este milagro hubiera sido posible...porque ni hubo beca en Castellón ni mucho menos. Todo surgió de una idea muy utopica que tomó forma gracias al acogimiento en casa de Vicente y del cuidado emocional, educativo y económico que le han prestado los padres de Vicente a Fernando durante estos tres años. Mi homenaje y agradecimiento a esta familia burrianera!!!Esto sí es SOLIDARIDAD, y más que nunca en estas fechas hay que reconocer la labor silenciosa de personas como estas que hacen posible que los sueños se hagan realidad...